Piula

Emperatriz Dorada, Princesa de Luz

Princesa, ya estás corriendo sobre nubes de algodón, suaves, verdes y esponjosas.
Emperatriz Vikinga ahora eres totalmente libre, nada te limita, eres el infinito de tus negros ojos en esta tierra.
Princesa de amor, me enseñaste el principio del esfuerzo, del amor en el amor.
Princesa de luz, me enseñaste, a fuerza de ignorarme, lo que significaba amar sin querer nada a cambio, sólo porque eras tú, porque tu presencia impulsaba a amarte, a respetarte.
Princesa exquisita, te encantaba comer de mis manos, sin apenas rozarles, alimentarte era un goce para el corazón y los sentidos.
Emperatriz dorada, en tu cuerpo y tu mirada se veía el dolor que te habían pergeñado, reflejabas la superación hacia el amor y la paz.
Emperatriz de sangre, en tu altivez y dulzura aprendí que nadie doblegaría tu dulce interior, con tu sonrisa, con tu instinto afinado, avanzando con elegantes pasos por la vida demostrabas que el dolor era el pasado y el sol y la lluvia el presente.
Princesa Piula, cuantas horas compartidas en el sofá!
Princesa de Paz, cuando te estirabas era como ver a la naturaleza despertar del invierno, perezosa, elegante, pausada, sabiendo sin consciencia, conociendo el siguiente paso sin esperar más que ese sencillo paso..
Emperatriz Vikinga, tu suave pelo, millones de veces acariciado, sintiendo su suavidad, su delicadeza y fortaleza a la vez, notando los músculos, poderosos en su relajación, en el disfrute que demostrabas. 5 años tardaste en pedir caricias, esas de las que tanto disfrutabas.
Princesa de aire, corrías en el campo y en la arena, solo por sentir tu cuerpo y el viento, con tanta alegría, brillo de estrellas y luna en tus profundos ojos, volvías a mi, jadeando, sonriendo, ya no te separabas, caminábamos juntas, una al lado de la otra, sin objetivo definido, caminando.
Ahora Piula te habrás juntado con Laida, que se fue un mes antes, con tu niño Solano, que te esperaba para correr juntos, con tu compañero felino Olea, compartiendo espacio, caricias y camas, respetándoos mutuamente como realeza que sois, y con la pequeñita Tara, tan diminuta, tan alegre y traviesa en sus pocas semanas de vida, ella se pondrá contenta de verte, se arrullará a tu lado y subirá a tu lomo.
Ahora en vuestro mundo sin límites, sin dolor, juntos todos en la luz, en la inmensidad, nada teméis.
Ahora sois amor, como lo fuisteis en esta tierra que os maltrató y os amó en las diversas etapas de vuestra vida.
Ahora la luz del amor es más fuerte porque una Emperatriz Vikinga, una Emperatriz Dorada, de Paz y de Luz ha llegado para dirigiros, para encabezar la carrera, para brillar más y más.
Piula, mi amor, siempre estás en mi corazón, siempre tú, seguiré el camino marcado por nuestros corazones.
Piula....
Piula...Hermosa Galga, Dorada y Adorada.

Piula, Emperatriz, Bruja traviesa, cuida a tus niños de luz, cuídanos desde tus nubes de algodón verdes.

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Shinrin-Yoku

BAÑOS DE BOSQUE

¿Y eso qué es?

Cuál fue mi asombro cuando descubrí que una de mis necesidades desde que era muy pequeña, existía no sólo con nombre propio, sino que estaba basado en estudios realizados por científicos Japoneses y Americanos.

Shinrin-Yoku es el nombre que los Japoneses le han puesto, su traducción es Baños de Bosque.

El nombre me encanta, Shinrin-Yoku, suena dulce, tranquilo, yo lo veo en tonos de suave ocre y verde musgo húmedo, huele como una mañana azul de mar limpio.

Como estaba diciendo, perderme en el bosque era y es una de mis aficiones favoritas, no tengo la necesidad de alcanzar cimas, ni medir el tiempo transcurrido en llegar a algún lugar concreto, lo cierto es que para bien o para mal entre mis cualidades y defectos no existe la palabra competitividad.
Por lo tanto cuando voy al monte lo hago sin prisas, disfrutando del ambiente. Me dejo llevar por pistas o caminos abiertos por los animales, suelo llegar a lugares especialmente tranquilos, unas veces a un pequeño riachuelo otras un frondoso grupo de árboles, otras a una braña con hierba suave y fresca, no importa.
A lo largo de mi aprendizaje fui incorporando respiraciones conscientes, tacto de los elementos que me atraían, paradas para observar colores o sonidos, etc. Lo que llamo “descanso de la vista”, cambio de olores de la ciudad a la naturaleza.
Utilizaba estas escapadas para realizar meditaciones, ejercicios de relajación física y relajación mental.
En fin, he dedicado mi tiempo en la naturaleza para curarme del estrés y similares.
Poco a poco fui creando protocolos propios para realizar los Baños de Bosque, donde integro todos los elementos que considero necesarios para obtener el máximo beneficio de los paseos.

Las pautas que considero básicas son:
Silencio.
Calma
Respiración consciente.
Utilización de todos los sentidos que poseemos.
No esperar ningún resultado, es decir, lo que la Naturaleza nos ofrezca es lo que ese día podemos disfrutar.
Agradecimiento.

Hay un artículo interesante donde explican Shinrin-Yoku: http://losarbolesinvisibles.com/shinrin-yoku-la-medicina-del-bosque/

La Importancia de Agradecer

PARA QUÉ DAR LAS GRACIAS

Yo tenía una vecina, que cuando la dabas las gracias sonreía, luego fruncía el ceño y te decía: “Las gracias a los curas que las dan cantando”.

Cuando era pequeña no entendía porque me respondía así, al crecer lo entendí y de vez en cuando la daba las gracias sólo para poder verla y escuchar su famoso refrán, me divertía y hacía sentir bien.

Nos enseñan a dar las gracias por un tema social de educación, sin embargo agradecer es mucho más importante que una norma social.
Cada vez que das las gracias a alguien o a algo te haces más grande como ser humano.

Esas gracias para que sean útiles en quien las recibe y en quien las da, es imprescindible que sean entregadas desde la consciencia.
Cada vez que agradezco de forma consciente me siento un poco mejor persona.

Cada veza que agradezco me recuerdo que derecho a recibir.

Cada vez que doy las gracias soy consciente que nada ni nadie tiene obligación de entregar, de darme objetos, sonrisas, cariño, amor, etc. y que el acto válido de entrega es voluntario, como voluntariamente lo acepto.

En el acto de dar las gracias está el poder de elegir el amor como forma de vida, en vez de la exigencia y la queja.

Aunque parezca obvio, yo doy las gracias a mis galgos cada vez que me entregan un mimo, a mi caballo cada vez que juega conmigo, a los bosques por sus juegos de luz y sombra, a las flores por su tacto, su color y sus aromas, a las personas que me rodean y me quieren, a las que no me quieren también porque provocan que crezca y eso es bueno para mí.

Cierro este post dando las gracias a los que dedicáis vuestro tiempo a leerlo.

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EJERCITANDO MI EMPODERAMIENTO

EMPODERAR CON ALEGRÍA

Un sitio donde tengo la oportunidad de ejercitar el empoderamiento y la asertividad es en un taller mecánico.

Por lo que he hablado y escuchado de mujeres y personas sensibles en general, es un sitio donde los hombres y su mentalidad viven en total armonía.

Ojo! No afirmo que todos esos hombres sean el prototipo de machismo, sólo hablo de su comportamiento cuando están dentro del taller.
Para mí, el hecho mismo de bajar del coche en esos sitios es en sí mismo un ejercicio de voluntad.

Os cuento lo que me suele suceder cuando es un hombre el que me recibe, hay dos casos tipo:

1. Te habla como si fueses estúpida, sin dejarte intervenir suelen dirigirse a ti con mucha amabilidad y con preguntas tipo que se harían a una niña de unos 6 años.
En este caso, respondo escuetamente, con un “Sí” o un “No” es suficiente.

Con eso consigo que esta persona termine por quedarse sin preguntas, con lo cual tengo tiempo de explicarle con sencillez qué noto en el coche para tener que llevarlo al taller.

2. Con toda amabilidad, también, se dedican a preguntar cosas de tu coche como si fueses un especialista en el tema.
Aquí, la respuesta que doy suele ser: “no sé” con un ligero encogimiento de hombros.
Y otra vez el final de la conversación suele ser el silencio. Aquí es cuando intervengo con frases más largas tipo: No soy mecánica, si lo fuese no estaría aquí, estaría arreglando yo misma el coche. Si tu ordenador se estropea llamas al médico o al informático?.

Estas frases suelen dejarlos muy sorprendidos, unos se ponen rojos y otros pálidos.

De momento, en todos los casos, han bajado la cabeza para reflexionar, seguidamente sonreír y cambiar a una actitud donde soy tratada simplemente como persona.

Todo lo que hablo lo digo con una sonrisa, una sonrisa franca que transmite alegría o divertimiento sano, en ningún momento alzo la voz, ni me siento tensa. Soy franca en mis comentarios y preguntas. No quiero ofender ni humillar, sólo que me traten como a una persona.
Y por qué me siento empoderada?

a) Utilizo la afirmación o negación sin agresividad, sólo con firmeza.
b) Son ellos mismos los que acaban con sus recursos, no discuto para convencerlos.
c) Utilizo ejemplos que se me ocurren y en los que no se sienten atacados, por lo tanto les dirijo a una reflexión propia, no les impongo mi punto de vista.

Empoderamiento desde la alegría, desde mi centro personal sin dejarme influenciar por nadie.

Ahora buscaré otros sitios donde sentir que puedo y quiero empoderar mi vida.

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LA DIVERSIDAD ES ENRIQUECEDORA

LA DIVERSIDAD NOS ENRIQUECE

Perdemos muchas cosas cuando discriminamos a las personas por ser lo que son, las diversidades nos enriquecen como personas y como sociedad, cada uno tenemos nuestros filtros para ver la realidad, cuando nos damos la oportunidad de ver desde diversos filtros aprendemos y comprendemos mejor.
Esta es una historia real que ocurrió hace unas semanas.
Un día iba en el tren, en una estación se subió un hombre que se sentó frente a mi.
Me miró, le di los buenos días. Inmediatamente respondió y de forma educada pidió permiso para sentarse en el asiento contiguo al mío.
Esto es habitual que lo hagan las personas mayores para ir de cara al sentido del tren y no marearse, por lo tanto no me resultó raro.
Sin embargo este señor quería simplemente mantener una conversación durante el rato que duraba el trayecto.
Comenzó presentándose, después poco a poco hizo un relato sucinto de su vida adulta que dejaba entrever la lucha diaria de un trabajador manual, quizá obrero en la construcción, una persona trabajadora y con un reflejo claro de soledad en su discurso y en su rostro.
Cuál es mi sorpresa cuando se queda callado mirándome y dice con toda sencillez, “tienes los ojos muy tristes, te pasa algo, ¿estás bien?”.
Es impactante y emocionante que un perfecto desconocido se quede mirando, vea tristeza y pregunte si estás bien.
Es de una gran generosidad que una persona con sentimiento de soledad declarado se pare a observar y pregunte por el estado de otra que no conoce.
Esta persona tenía una disminución psíquica, era una persona funcional para trabajar y relacionarse. Si hubiese sido más joven seguramente tendría algún grado de invalidez reconocida.
Lo que oficialmente se llama disminución psíquica, con grados de invalidez establecidos más o menos, es simplemente diversidad funcional, porque cada uno somos diferentes y necesitamos distintos tiempos para pensar, reaccionar, sentir, etc.
Todos funcionamos de una forma diferente, ninguna persona es exactamente igual a otra.
Podemos aprender de lo que nos rodea, es una oportunidad para ver más realidades que me encanta disfrutar.

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