De donde vienen los amigos?

Los amigos vienen de París?

Estuve hablando por teléfono con una amiga y luego me quedé “pelando la pava” un buen rato.
No fue un rato inútil, estuve pensando sobre los orígenes de mis amistades actuales, sus diferentes procedencias y personalidades.
Quizá primero voy a hacer una definición de lo que para mí son amigos.
Los defino como personas a las que quiero, donde puedo ser como soy, a los que puedo decir lo me apetece (no confundir con la falsa sinceridad) o puedo callar cuando quiero. También son personas a las que puedo referirme cuando tengo una necesidad emocional, o cuando me apetece mantener una conversación. Son los que no me exigen ni me piden, simplemente me dicen lo que quieren con sencillez.
Según esta definición propia me queda claro que la importancia que les doy es alta, tan alta como selectiva, tengo que reconocerlo.
Con el tiempo he ido limpiando conocidos y quedándome con amigos, eso quiere decir que mi vida social es más bien escasa, aunque de alta calidad.
Es la decisión que he tomado. Mis amigos son personas que me quieren y me aceptan como soy, con mis defectos y que ven mis cualidades con alegría e incluso me las hacen visibles.
Mis amigos son personas a las que quiero, que los acepto como son, sus posibles singularidades los veo como un reflejo de las mías y sus valores refuerzan los míos.
Por Sant Jordi, los regalo una rosa virtual.
Gracias por estar ahí AMIGOS, aunque no vengáis de París

Aprendiendo a ser feliz

Recuperando a un amigo

Hace más menos un año tuve la suerte de conocer un ser excepcional.

Se llama Horus, el nombre de su anterior vida no es importante.
Horus es otro símbolo de resiliencia en la familia, de fortaleza, de ganas de vivir y de aprender a aceptar cariño sin tener que dar nada a cambio, solo disfrutar de esas caricias y cuidados.
No sabemos qué vida tuvo antes de llegar a nuestra vida, aunque sus reacciones hablan de poco cariño y mucho trabajo.
Durante muchos meses iba, me sentaba en el suelo a una distancia de unos 5 metros y leía en voz alta. Como curiosidad el libro que más parecía gustarle era uno del Dalai Lama, por lo menos era con el que se colocaba de costado y miraba de reojo, en vez de espaldas a mi.
Poco a poco se fue acercando y comenzó a comer zanahorias de mi mano.
A base de zanahorias, paciencia, mimos y no hacer caso a sus desprecios, ahora responde al nombre de Horus, al silbido, e incluso, casi, casi al sonido de mis pasos.
Con tiempo y más tiempo hemos bailado juntos.. bueno yo he bailado y él no se ha alejado, se ha quedado a mi lado mirándome y moviendo sus orejas.
También hemos jugado a empujarnos con cabeza con cabeza, fácil adivinar que ganó él, y a empujarnos hombro con hombro.
Lo que más me ha gustado de todo, ha sido que me permita acariciarle las orejas!!.
Ha sido fantástico, una sensación maravillosa de paz y comunión entre los dos.
Hoy he sido feliz de forma continuada durante unas horas.
Estoy convencida que la felicidad no es permanente sino que se tiene en momentos discontinuos en el tiempo.
Por lo tanto he disfrutado de un buen mordisco de felicidad.
Es algo que “anclaré” a mi memoria para recurrir a ello cuando falten momentos de tranquilidad.

NO SOY UNA PERSONA NORMAL

SOY UNA PERSONA NORMAL O NO

Me ha pasado que en dos días consecutivos dos personas totalmente distintas me han dicho ¿Es que no hay personas normales?

Uno de ellos me dijo que era consciente de su necesidad de encontrar personas normales, estaba hablando conmigo y claro, eso hizo que reflexionara… Yo no soy normal según su punto de vista, puesto que no me veía mientras hablaba. Parecía evidente ¿no?

Al día siguiente una amiga mientras manteníamos una conversación telefónica, me preguntó ¿Es que no hay personas normales?, otra vez vino la misma reflexión… En esta ocasión tampoco soy normal según su punto de vista.

Luego he ido preguntando a personas que conozco sobre lo que era para ellos “ser una persona normal”.

La conclusión después de esta pequeña encuesta es sencilla, en general, para cada uno, los “normales” son los que coinciden con su forma de ver la vida.

Yo tengo mi propia forma de ver las cosas, mis realidades no tienen porqué coincidir con las de otras personas, unas veces sí y otras no, en momentos diversos estoy de acuerdo y en otros momentos no lo estoy.

Pienso que nadie ve las cosas siempre, exactamente como otro, porque si viéramos las cosas como otros podríamos llegar a ser “otro”.

Me declaro ANORMAL:
- Me gusta escuchar a las personas cuando hablan.
- Me encanta acompañar a las personas en sus deseos de descubrimiento y cambios.
- Me manifiesto enamorada de los animales.
- Unas veces quiero estar sola y otras quiero compañía humana.
- Quiero a las personas en general.
- Me alejo de quien intuyo que puede lastimarme.
- Cometo errores todos los días.
- Tengo esperanza en el género humano.
- Siento desesperanza ante el género humano.
- Disfruto del sol, de la sombra, de la lluvia e incluso del viento.
- Juego a coger conchas en la playa y si me apetece tirarlas dentro del mar.
- Me apasiona quedarme minutos y minutos mirando una mariposa posada en una flor, escuchar un pájaro cantar y moverse las hojas de un árbol.
- Cometo errores en cada momento, unas veces aprendo de ellos y otras no.

Por lo tanto, deduzco que no soy una persona normal.

Lo más importante para mí, no es si soy o no soy normal.

Lo más importante es ser yo, aceptarme como soy.

No me pongo etiquetas, no me importa si me las ponen y sobre todo aprendo continuamente para NO ponérselas a otras personas.

PROTEGER A LOS AMIGOS

LECCIÓN DE SOLIDARIDAD, PROTECCIÓN Y AMOR DESINTERESADO

Los animales con los que convivo me dado una lección de solidaridad, protección y amor desinteresado.
Se han colocado en círculo, con sus cabezas hacia el exterior, para proteger a uno de sus compañeros lesionados.
Blas, uno de nuestros compañeros en el trabajo de coaching con galgos, se ha dañado una pata debido a su cadera rota y mal soldada.
Esto ocurre de vez en cuando porque es feliz y olvida su vieja lesión, por ello corre, salta y brinca como el ser más sano del universo.
Cuando se hace daño viene gritando a tres patas buscándome.
Llega, se gira y coloca su lomo dolorido hacia mis manos.
Comienzo a darle un masaje suave hasta que encuentro su tendón o zona de lastimada y poco a poco alivia su dolor. Entonces, se gira y me roza con su morro mientras le brillan los ojos.
Eso es lo que habitualmente pasa.
Hoy, mi corazón ha rebrincado de alegría y orgullo ajeno por la actitud de sus “hermanos”.
Al oír sus gritos de dolor todos han ido hacia él corriendo y le han acompañado hasta que nos hemos reunido.
Ha sido entonces cuando se han colocado los cuatro haciendo un círculo de protección a nuestro alrededor mirando hacia fuera, hasta que Blas se ha recuperado y ha vuelto a andar.
Durante un rato y hasta que han comprobado que se había recuperado le han acompañado por el prado en un semicírculo abierto.
Impresiona vivir una experiencia tan desinteresada, generosidad sólo por amor sin esperar ningún beneficio
Esta situación que he vivido me ha hecho reflexionar sobre nuestro comportamiento humano.
Qué seriamos capaces de hacer si dejáramos que el amor y el respeto hacia nosotros, las personas, la naturaleza, el mundo dirigiera nuestras vidas?

Bienvenido !!

En este blog no encontrarás recetas mágicas para ser feliz, no tendrás recomendaciones, ni instrucciones. No es esa su función.

Este blog ha sido creado como espacio de reflexión, pensamientos que surgen después de leer un artículo, un libro, una noticia,.., vivir una experiencia, un sentimiento o una emoción.

Escribo como una forma de expresión personal. Desde el respeto hacia mí y hacia todo lo demás.

Si lo que lees aviva tu instinto, tu autoconocimiento o te abre a nuevas posibilidades, me alegraré. En caso de que no resuene dentro de ti, también estará bien.

En todos los casos agradezco el tiempo dedicado a su lectura.