La Importancia de Agradecer

PARA QUÉ DAR LAS GRACIAS

Yo tenía una vecina, que cuando la dabas las gracias sonreía, luego fruncía el ceño y te decía: “Las gracias a los curas que las dan cantando”.

Cuando era pequeña no entendía porque me respondía así, al crecer lo entendí y de vez en cuando la daba las gracias sólo para poder verla y escuchar su famoso refrán, me divertía y hacía sentir bien.

Nos enseñan a dar las gracias por un tema social de educación, sin embargo agradecer es mucho más importante que una norma social.
Cada vez que das las gracias a alguien o a algo te haces más grande como ser humano.

Esas gracias para que sean útiles en quien las recibe y en quien las da, es imprescindible que sean entregadas desde la consciencia.
Cada vez que agradezco de forma consciente me siento un poco mejor persona.

Cada veza que agradezco me recuerdo que derecho a recibir.

Cada vez que doy las gracias soy consciente que nada ni nadie tiene obligación de entregar, de darme objetos, sonrisas, cariño, amor, etc. y que el acto válido de entrega es voluntario, como voluntariamente lo acepto.

En el acto de dar las gracias está el poder de elegir el amor como forma de vida, en vez de la exigencia y la queja.

Aunque parezca obvio, yo doy las gracias a mis galgos cada vez que me entregan un mimo, a mi caballo cada vez que juega conmigo, a los bosques por sus juegos de luz y sombra, a las flores por su tacto, su color y sus aromas, a las personas que me rodean y me quieren, a las que no me quieren también porque provocan que crezca y eso es bueno para mí.

Cierro este post dando las gracias a los que dedicáis vuestro tiempo a leerlo.

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El olor del miedo

Opciones de actuación frente al miedo ajeno

El otro día tuvimos una conversación de un grupo de personas cuya característica común es la sensibilidad.

El debate era sobre el miedo, el olor del miedo y eso hace que otras personas lo reciban y se alejen.

Bien, yo no soy científica por lo que me he estado informando.

Aquí os dejo un enlace sobre El olor del miedo en humanos. Hay muchos más, unos son científicos y otros escritos de forma coloquial.

Tal y suelo hacer en mis escritos, lo que escribo es una opinión personal fruto de mi pensamiento, experiencia, escucha a los demás sin juzgar y lecturas varias.

Parece que efectivamente el miedo huele, también parece que los humanos inconscientemente somos capaces de olerlo. Pienso que si rememoramos, casi todos podremos recordar algún momento en que nos hayamos “olido” a nosotros mismos debido a una situación de estrés o de temor, así como a alguna persona cercana.

La expresión corporal y facial hace que se pueda “leer” en una persona el miedo, y eso nos pone en guardia porque sabemos cómo interpretar ese miedo, nuestro instinto, nuestro cerebro reptiliano nos informa que si una persona tiene miedo puede que estemos en peligro.

En algunas personas esa llamada de atención produce un efecto de rechazo a ese peligro a través de rechazar a esa persona, como si fuera la causante del riesgo.

Otras personas lo que hacen es alejarse del riesgo.

Luego está también la persona o grupo que se para, analiza y si no observa ningún peligro real opta por ser indiferente a ese miedo que se transmite o incluso se acerca para preguntar o ayudar.

Si lo pienso bien, creo que he ido reaccionando de todas las formas que he escrito, y seguro que hay alguna más de la que ahora me olvido.

En este momento soy capaz de analizar, casi siempre, el miedo de los demás desde un punto de vista de mi mente y mis emociones, con ello decido qué acción tomar del abanico que tengo. Y el poder de decisión me da la libertad que necesito para vivir conforme a mis valores personales.

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